DVD 73 mins IMDB 7.6
Acratas
 (2000)
In Collection
#4

Seen It:
Yes
Documentary
Uruguay  /  Spanish

Director Virginia Martínez
Producer Virginia Martínez
Writer Virginia Martínez

Documentary about anarchism in Argentina and Uruguay during the early 20th Century (Severino de Giovanni, Simón Radowitzky, Rosigna, etc.)

Edition Details
Region 0
Nr of Disks/Tapes 1

Notes
http://www.laopiniondelagente.com.ar/opinion.asp?id=319

Palabras de Osvaldo Bayer en
la presentación del filme, en Buenos Aires, el 17 de mayo de 2002


Es difícil criticar (a los anarquistas expropiadores) porque todo lo hicieron con una enorme valentía; jamás aprovecharon el dinero que lograron de los asaltos a los bancos y otros robos - por ejemplo a Obras Sanitarias de la Nación - sino que siempre lo usaron para mantener las bibliotecas y los periódicos y algo para vivir ellos y sus familias.

Hubo dos tendencias, la de Severino Di Giovanni y la de Miguel Arcángel Roscigno; los hechos son todos heroicos, yo los he escrito en Los anarquistas expropiadores, principalmente lo de Buenaventura Durruti, el anarquista español que vino haciendo asaltos con sus compañeros desde Cuba y México por toda Latinoamerica, para llevar dinero al anarquismo español. También son asaltos muy valientes, ellos no mataban a inocentes, pero bueno, cuando hay tiroteos y ataques policiales. . . Eso es lo que más se discutía, la muerte de inocentes ¿Hay derecho de matar a inocentes? Di Giovanni después de la bomba que puso por Sacco y Vanzetti en el banco norteamericano, creo que era el de Nueva York, donde van a morir dos inocentes, una chica empleada que se iba a casar quince días después y un viejo que levantaba quinielas - ese fue el reproche de los intelectuales en el diario La Protesta - va a decir que ‘en la vida no hay inocentes’, y es ahí donde él se equivoca, porque hay inocentes, evidentemente. Y entonces ahí vamos a la gran discusión dentro del anarquismo ¿Violencia si o no?

Yo personalmente, después de haber leído toda esa historia, y de las grandes discusiones que hubo en Europa, también soy partidario del derecho de matar al tirano, eso sí, pero no de hacer acciones en las que puedan caer inocentes. El derecho de matar al tirano ya era defendido por los filósofos griegos. Hay un extraordinario juicio en Berlín, cuando un joven armenio - Ustedes saben, la matanza que hacen los turcos de un millón y medio de armenios de las formas más horribles y crueles, la muerte de los niños, no se les permitía comer por ejemplo, la muerte de sus madres, es de un horror impresionante del que todavía el pueblo turco no ha hecho la autocrítica - y allí hay un estudiante armenio a quien los turcos le han matado primero las dos hermanas, después la madre y después el padre, quien decide vivir solamente para matar al ministro del interior turco, y se va a vivir a Berlín. Hasta que un día lo espera y lo mata. (Después) Se entrega, no hace ninguna resistencia, la policía lo lleva, le inician un juicio extraordinario donde el juez de primera instancia le da la razón al atentador armenio por aquello del derecho de matar al tirano, y porque además era natural que alguien a quien le han matado a toda la familia tratara de tomarse venganza del asesino y lo mismo ocurre en segunda instancia, con todos los jueces, en 1921.

Es un ejemplo para toda la justicia; también se le da la libertad al estudiante, se comprende el porque de esa reacción. Yo no sé que habría pasado en la Argentina si algún padre mata a un general autor del secuestro de su hija. . . (a quien) embarazada le sacan el hijo, no se lo dejan ver y después hacen desaparecer a la madre y dan al hijo a una familia de militares. En Argentina no hubo ninguna reacción. Cosa que me sorprende porque siempre hubo reacciones, pero en este caso no fue así, ningún padre se vengó por la muerte de los seres queridos; hubo suicidios, hubo muertes tempranas, muchos padres murieron al poco tiempo, pero ninguno tomó la decisión de decir: ‘voy a vivir para vengar a mis hijos’. ¿Qué habría hecho la justicia si hubiera habido un caso?



EL PASADO COMO CAMPO DE LUCHA


Desde que se comprobó que la propiedad es un robo,
no hay más ladrones que los propietarios”.
Manifiesto de los anarquistas expropiadores.



Como en el tango, es el pasado el que vuelve para poner al rojo vivo una historia cercana como lo es la de la desaparición forzada de personas, que aunque muchos no lo sepan, comenzó en tierra argentina mucho antes de los crímenes de la Triple A de José López Rega y del golpe de estado de marzo de 1976. En plena Década Infame, allá por 1936, de nada sirvieron los esfuerzos de los familiares y los amigos de tres célebres anarquistas expropiadores asesinados por dar con sus restos. Miguel Arcángel Roscigno y sus dos compañeros, uno argentino: Fernando Malvicini y el otro español: Andrés Vázquez Paredes, habían sido fondeados en el cieno del Río de la Plata luego de ser asesinados por el Departamento de Orden Social de la policía argentina, a la que fueron entregados después de siete largos años en la cárcel por las autoridades del Uruguay. Allí ocurrieron los tres hechos más resonantes de la que se conoció como la banda de Roscigno y el italiano Moretti, que para la directora de Ácratas, Virginia Martínez, pasaron a formar parte de ‘una leyenda de Montevideo: el asalto a la (casa de) Cambio Messina provocando tres muertes; el arrojo, la valentía y la perseverancia para la fuga de la cárcel de Punta Carreta mediante un túnel que se construyó desde la carbonería El buen trato y el asesinato del comisario Luis Pardeiro’.

Antes del estreno mantuvimos con ella una entrevista donde nos habló del
‘pasado como un campo de lucha y de la memoria como un territorio a disputar; en países como los nuestros, que han apostado al olvido desde todo punto de vista y a la negación de la condición de luchadores sociales de los anarquistas o de quienes vinieron después de ellos, es lógico que así sea, que en la medida en que el poder quiera que no se hable, que sigan habiendo desde el comienzo de la dictadura operaciones de ocultamiento, no pueda tener cabida cualquier producto que venga a hablar de algo incómodo o que lo haga con una mirada distinta de la que se pretende desde el poder’.

La Opinión de la Gente: ¿Porqué Miguel Arcángel Roscigno, el cerebro del anarquismo expropiador, es el núcleo central de tu filme?
Virginia Martínez: Yo no sé bien cuando oí hablar por primera vez de estos hechos, que en Uruguay son bastante conocidos. Mi interés creció y tomó forma documental a partir de libros, no de películas, libros como el de Osvaldo Bayer Los anarquistas expropiadores; otro que se publicó mucho tiempo después, Historia de bandidos. Investigando me empecé a dar cuenta de que estaba ante algo mucho más rico y digno de contar que una historia policial; dentro de lo que era el anarquismo empecé a centrarme en la figura de Miguel Arcángel Roscigno, tratando de sacarlo de ese rinconcito al que lo había confinado la historia. El conocimiento de la persona - o el personaje - de Miguel Arcángel Roscigno, fue un proceso muy rico para mí. Al principio las vidas de Kurt Wilkens o de Severino Di Giovanni también me parecieron épicas, interesantes; cualquiera de ellos podía haber sido el elegido, pero me tuve que poner un punto, elegir a alguien, y el conocimiento de ese hombre en sus distintos momentos, desde que decide ir a rescatar de (la cárcel de) Ushuaia a un preso que no conoce hasta su decepción en la cárcel por la tristeza del encierro, por ver que comienza la guerra civil (española) y que él no va a estar, es el recuerdo más intenso que tengo.

LO:¿Puede pensarse que cuando una sociedad se vuelve extremadamente injusta o impiadosa aparece en ella misma una suerte de mecanismo regulador de la injusticia?
VM: Argentina era en aquellos años, y también antes y después, una sociedad completamente violenta, donde habían existido las huelgas de la Patagonia rebelde, la represión de plaza Lorea, la represión de las patronales con los obreros huelguistas, la dureza de la respuesta del estado (y de las organizaciones como) la Liga Patriótica (del ultraderechista Manuel Carlés), además de las condiciones de trabajo; era una sociedad donde estaba instalada la violencia, algo distinto de lo que pasó en Montevideo, que podía ser más apacible. Pero acá no es que estos hombres vinieron a patear la vidriera en un lugar tranquilo. Era una sociedad injusta y había corrido mucha sangre. También hay que ver eso, la naturaleza de la respuesta en el contexto social, pero bueno, decíamos que el pasado es un campo de lucha y estas cosas en general no se dicen. Parece que las respuestas violentas vinieron a despertar de la siesta a todo el mundo, cuando la cosa no es exactamente así.

LO: ¿ Existe una ética anarquista que los diferencia de los terroristas actuales, cuyo modus operandi es matar inocentes por un resultado o una repercusión globalizada?
VM: Hay algo que me atrae mucho y es que los anarquistas tienen una cosmovisión desde su relación con la naturaleza y la forma como se alimentan. Roscigno durante una época estaba en una corriente de los que llamaban los ‘verduleros’, que eran vegetarianos. Hay quien plantea que los anarquistas son los precursores de la ecología. También tienen una mirada distinta respecto de las relaciones humanas, de pareja, no todos actuaban como hombres del machismo de la época, hay una reflexión sobre la condición de la mujer. Los nombres de los hijos son Armonía, Aurora, Libertad, Libertario. El interés, la avidez que tienen por el libro, por llevar la cultura al obrero. Su antimilitarismo. Hay no sólo una idea concreta sobre el accionar en la sociedad sino una idea general de lo que deben ser las relaciones humanas en un mundo nuevo. Eso siempre me pareció muy rico. Los anarquistas eran gente sin formación académica, muchos no habían terminado la escuela pero tenían una visión de la historia, una cultura política y un conocimiento de la literatura. Cada uno de ellos es un personaje y muchos tienen una historia rica y podrían ser materia de un documental propio. Los presos fueron sostenidos por algunos compañeros aislados que les llevaban paquetes, que mantenían con ellos una solidaridad que era extrema, porque no había que desarrollarla por un día sino durante veinte años. Uno de los catalanes murió en Montevideo en el año 1972, cuando ya existía el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, que había secuestrado gente. Él estaba en contra de los secuestros, decía que hay que matar a la gente pero nunca secuestrarla. El Semanario Marcha le hizo una entrevista, pero generalmente pasaron como gente desconocida salvo en la dimensión que te digo: la de la banda sangrienta. Y se hizo de Roscigno más un personaje de la crónica policial que de la lucha social.

LO: ¿Porqué no obstante esta evaluación el filme abarca una verdadera multiplicidad de puntos de vista acerca del anarquismo expropiador?
VM: En general trato de hacer el esfuerzo de buscar el punto de conflicto en profundidad. Si presentás las cosas como un friso o como un plano te dejan poco, pero podés descubrir que hay otra vuelta de tuerca, otra mirada, o que el tema no se agota en las versiones oficiales y entonces se transforma en algo mucho más interesante. En Acratas hay dos puntos de vista distintos: el del obrero torturado por Pardeiro, el comisario torturador, pero también su hijo, y como él vivió la muerte de su padre, porque yo quería conocer al personaje desde otro ángulo. Lo mismo ocurre en otro rango con el punto de vista de la historiadora del anarquismo Luce Fabbri, proveniente de una familia de anarquistas, que no quería en un principio darme la entrevista por el gran rechazo que sentía por lo que fue el anarquismo expropiador y por el daño que éste, a su juicio, le hizo al anarquismo. Pero a mí me parecía que esa mirada crítica y la comparación que ella hace con el MLN Tupamaros enriquece la historia y te permite referenciarla con problemáticas del presente. Para mí, saber que existe otro punto de vista enriquece la comprensión, y al hacerla más compleja sirve a la historia y a la obra en sí, cumple una doble función.


LO: ¿Cuál es la diferencia entre el militarismo que Luce Fabbri critica en los anarquistas expropiadores y el militarismo de las organizaciones guerrilleras más recientes?
VM: los anarquistas expropiadores nunca llegaron a constituir una organización. Se juntaban para el asalto, el atentado, la fuga, pero como dice Roscigno ‘nosotros somos anarquistas a secas, no admitimos quien nos gobierne, no hay partido ni símbolos’, y están muy alejados de lo que después pudo ser el ejército guerrillero con los grados, las formalidades y el capellán, nada de eso. Cuando Luce Fabbri dice que el anarquismo expropiador lleva a la militarización y el caudillismo, no se refiere tanto a la organización jerárquica sino a terminar funcionando en base a una lógica exclusivamente militar, que es la lógica de las acciones. Y que el universo se cierre en esas cosas nada más, los operativos que podrían ser o no necesarios pero que terminan alejándote de la realidad de la gente común.

LO: En la actualidad existe en el documental una tendencia a la fragmentación de los testimonios. Por el contrario en Ácratas existe un ritmo de montaje casi musical...
VM: Yo soy una gran consumidora de todos los documentales que puedo. Me gusta mucho el documental latinoamericano que busca los temas que tienen que ver con la memoria, con la realidad social, con el movimiento indígena, con la marginación, con nuestras historias no banales; y hay un particular interés en la forma en que se cuenta, en la renovación. Ese me parece que es un género que está en ebullición. (Pero) Hay algo que no comparto que es una especie de montaje medio amañado de las entrevistas donde, a veces, un pensamiento, que es el pensamiento del director, se compone de tres entrevistados distintos que hasta terminan cada uno la frase del anterior, que incluso están cortados antes de la persona termine un pensamiento porque tiene que enganchar con lo que viene, con lo que va a decir el siguiente y eso termina completando algo que debe estar muy lejos de lo que quería decir el entrevistado. Y creo que de todas formas yo soy bastante hincha de las entrevistas, que están como degradadas: tenés que hacer las entrevistas con la gente caminando aunque esté hablando de las cosas más terribles de su vida, hasta puede ser en un shopping. No tiene nada de malo tener a alguien sentado hablando, cuando lo que tiene para decir interesa. Bueno, también eso tiene que ser combinado con algo que nos dé un oxígeno que nos permita salir de la palabra del entrevistado para ir a combinarse con otras cosas. La espalda del mundo es un documental maravilloso de Javier Corcueras. Son tres historias, una sobre chicos que viven en Lima y trabajan en una cantera de piedra, la segunda es un condenado a muerte en Estados Unidos, y la tercera es la historia de un militante kurdo que vive refugiado en Estocolmo y que su mujer está presa en Turquía. ¿ Qué tienen en común? Bueno, que los tres viven en la espalda del mundo y el documental se sostiene con la palabra de los tres protagonistas. No hay más que eso y es un documental que transmite y entretiene. No tiene grandes hallazgos, ni recurre a la ficción, ni a la animación; hay una investigación, una elección de las personas que pueden dar una mejor versión de esos hechos y está basado en la palabra, no en una palabra estática pero si en la comunicación de esos personajes con el espectador.

LO: Ácratas es un documental muy jugado, no sólo por el tema sino también por el estilo cinematográfico que elegiste...
VM: Una obra además del valor por el tema en sí tiene que entretener, no en el aspecto banal de la palabra entretener, para mí eso es muy importante. En el espectador hay algo clave: tiene que entender, hay algo que puede parecer clásico pero yo reivindico que es la voz en off y el valor de la entrevista aunque en algunos casos están un poco degradados. Hay documentalistas jóvenes que reniegan de esos recursos, incluso también de los sobreimpresos, no importan los nombres de las personas que hablan, y ésto a mí no me parece, hay una parte en que yo tengo que saber como espectador de qué se me está hablando y la información me tiene que ser transmitida de manera clara. Pero bueno, eso no basta. Después está la manera de contar, en eso hay que hacer un esfuerzo por cuidar la imagen y hay que pensar para cada tema una forma de narrar. En Ácratas, una de las cosas con las que estoy conforme es el trabajo con la fotografía. Hay otras que no pero, bueno, ya está hecho. Cuando yo empecé a trabajar sabía que por el tiempo que había pasado desde los hechos, los testigos directos eran pocos. Como pasa también en la historia, los testigos indirectos a medida que pasa el tiempo se van transformando en directos, aquel que me cuenta lo que otro le dijo empieza a tener un valor que se lo da justamente el paso del tiempo. A poco de empezar a leer la prensa vine a Buenos Aires también, y tuve la intuición que se transformó también en una certeza acerca de contar una parte importante de la historia con fotos, y a partir de ahí tratar de darle vida a esas fotos. Ese fue un trabajo laborioso y de mucho tiempo para transformar ese cuerpo fotográfico en una capa cinematográfica eficiente, y creo que eso está logrado.

Raúl Favella
Silvia Rodulfo

**************

http://fotograma.com/notas/reviews/3544.shtml

Reseña del documental publicada en el diario Clarín, de Buenos Aires.

Los anarquistas expropiadores

Natalio Botana, legendario propietario de Crítica, solía acordarse de un mayordomo que abandonó su servicio informando que se iba a España a matar al rey. Tiempo después, el periodista recibía un telegrama que decía: "Fracasé Alfonso XIII, intentaré Pío XII". Que la anécdota no se incluya en Acratas es anecdótico, ya que la odisea de los anarquistas en estas latitudes es de una riqueza y extensión que resulta imposible comprimir en 80 minutos. Y por otro lado, el documental es tan minucioso que cuenta lo que quiere sin que nada se extrañe.

Esta es una historia en dos ciudades, Montevideo y Buenos Aires, con hombres de acción de ambas orillas, además de españoles, rusos, alemanes y otros, embarcados en violentos operativos mayormente en las décadas del '20 y el '30. Cuando precisamente Crítica elevaba su tirada con los golpes de mano de estos pistoleros románticos, quienes no cometían sus crímenes por beneficio personal sino en aras de una causa como ellos la entendían. Lo que a su vez dividía las aguas propias, ya que los otros anarquistas y la mayoría de sus colegas en la militancia, los del discurso y las marchas pacíficas, no aprobaban sus métodos.

Aunque las imágenes y el relato se detienen en Buenaventura Durruti (conductor de la columna de ejército que llevó su nombre en la Guerra Civil española), Severino Di Giovanni (fusilado en Bs. As.) o el precursor Simón Radowitzky, la estrella del grupo es otra.

Miguel Arcángel Roscigna o Roscigno (las fuentes difieren), fue considerado el más inteligente y reflexivo de los anarquistas expropiadores, un ser que preludiaba la acción directa con un planeamiento detallado. Por su intervención directa o no, la película lo muestra en sucesos famosos como el asalto al cambio Messina en Montevideo o la fuga del penal de Punta Carretas en 1931. Que hoy día —signo de los tiempos— es un shopping y de donde, 40 años después, se produjo el escape masivo de Tupamaros.

Acratas, que probablemente será un descubrimiento para los más jóvenes, ofrece los valiosos testimonios de Osvaldo Bayer y Luce Fabbri, familiares y demás. Y una notable variedad de documentos, fotografías y fílmicos y un ritmo que sostiene la atención y refuerza el impacto de un filme insoslayable.

Anibal M. Vinelli (Clarín)